Salsa rápida en Air Fryer con tomates asados

Salsa rápida en Air Fryer con tomates asados

Una salsa fresca y ahumada hecha con tomates Roma asados, jalapeño y cilantro, perfecta para acompañar tacos o nachos.

Tiempo: 18 min4 servingsDificultad: Fácil199°CAperitivos

Pasos

  1. 1

    Precalienta la freidora de aire a 199°C durante 5 minutos.

  2. 2

    Lava los tomates Roma y sécalos bien. Colócalos en la cesta de la freidora en una sola capa, sin superponerlos.

  3. 3

    Agrega los dientes de ajo, el jalapeño entero y la cebolla en rodajas. Cocina en la freidora de aire durante 10 minutos, volteando los tomates a la mitad del tiempo.

  4. 4

    Retira los tomates (la piel se desprenderá fácilmente). Continúa cocinando el jalapeño y la cebolla por 3 minutos más, hasta que estén completamente blandos.

  5. 5

    Transfiere los tomates pelados, el jalapeño (sin semillas), la cebolla, el ajo, el cilantro fresco, la sal y la pimienta a una licuadora. Procesa en pulsos hasta obtener la consistencia deseada.

Lista de la compra

4 tomates Roma grandes, aceite en aerosol (opcional), 1-2 dientes de ajo, 1 jalapeño, 1/4 de cebolla, cilantro fresco, sal, pimienta

Historia de la receta

Esta salsa rápida en Air Fryer tiene sus raíces en las antiguas tradiciones de la cocina azteca, donde los tomates asados al fuego y los chiles picantes eran la base de las comidas reales. En los palacios de Moctezuma, los sacerdotes y nobles disfrutaban de una salsa llamada 'chilmolli', un precursor de las salsas modernas, preparada con ingredientes similares asados en comales de barro.

Secretos de los Ingredientes

Pimienta negra

Pimienta negra

Conocida como el 'oro negro' de la antigüedad, la pimienta era tan valiosa que servía como moneda y tributo. En la Edad Media, los mercaderes venecianos controlaban el comercio de la pimienta, y los granos a menudo se contaban individualmente. Se dice que cuando Alarico, rey de los visigodos, exigió un tributo a Roma, incluyó 3.000 libras de pimienta.

Sal marina

Sal marina

La sal marina, extraída de las aguas oceánicas por evaporación, fue uno de los bienes más preciados de la antigüedad, utilizada tanto como alimento como moneda de cambio. En la antigua Roma, los soldados eran pagados con sal, de donde proviene la palabra 'salario'. Los caminos de la sal conectaron civilizaciones enteras, y en la Edad Media, la sal era tan valiosa que se llamaba 'oro blanco'.

Ajo

Ajo

Originario de Asia Central, el ajo ya era conocido en el antiguo Egipto, donde se daba a los esclavos para aumentar su fuerza. En la antigua Grecia, los atletas lo consumían antes de las competiciones, y en Roma, los legionarios lo consideraban esencial para el coraje. En la Edad Media, se usaba para ahuyentar vampiros y la peste.

Cebolla

Cebolla

Probablemente originaria de Asia Central u Occidental, la cebolla se cultivaba en el antiguo Egipto, donde se consideraba un símbolo de eternidad y se colocaba en las tumbas. En la antigua Grecia, los atletas la comían para equilibrar la sangre, y en Roma era un alimento básico para los soldados. En la Edad Media, se creía que protegía contra las flechas y la peste.

Aceite de oliva

Aceite de oliva

Originario de la cuenca mediterránea, el aceite de oliva ya se producía en la antigua Creta hace 5.000 años. En la antigua Grecia se consideraba un regalo de Atenea y se usaba en lámparas, cosméticos y ceremonias religiosas. Los romanos lo extendieron por todo el imperio y en la Edad Media los monasterios preservaron la tradición de su producción.

Cilantro

Cilantro

El cilantro, conocido desde la antigüedad, fue encontrado en tumbas egipcias de más de 3.000 años de antigüedad, considerado una especia sagrada y un remedio para la inmortalidad. Los romanos lo llevaron a Europa, donde se convirtió en un ingrediente básico en las cocinas mediterránea y asiática.

Tomate

Tomate

Aunque hoy el tomate es indispensable en la cocina global, fue visto con recelo en Europa durante mucho tiempo, considerado una planta ornamental tóxica. No fue hasta el siglo XIX que los inmigrantes italianos lo popularizaron en Estados Unidos, convirtiéndolo en un ingrediente icónico de la cocina mediterránea. Originario de Sudamérica, el tomate fue domesticado en México y llevado a Europa por los conquistadores españoles.

También te puede gustar