Espárragos crujientes con parmesano en freidora de aire

Espárragos crujientes con parmesano en freidora de aire

Espárragos verdes frescos cubiertos con queso parmesano y cocinados en la freidora de aire hasta que estén dorados y crujientes.

Tiempo: 12 min4 servingsDificultad: Fácil190°CAperitivos

Pasos

  1. 1

    Precalienta la freidora de aire a 190°C.

  2. 2

    Lava los espárragos y corta los extremos leñosos.

  3. 3

    Mezcla los espárragos con aceite de oliva, sal, pimienta y ajo picado (si se usa).

  4. 4

    Coloca los espárragos en la cesta de la freidora de aire forrada con papel de horno.

  5. 5

    Espolvorea el queso parmesano rallado uniformemente sobre los espárragos.

  6. 6

    Cocina durante 8-10 minutos a 190°C, hasta que el queso esté dorado y crujiente.

  7. 7

    Exprime un poco de jugo de limón fresco justo antes de servir para un toque de frescura.

Lista de la compra

Espárragos verdes, queso parmesano rallado, aceite de oliva, ajo (opcional), sal, pimienta, limón (para servir)

Historia de la receta

Los espárragos se conocen desde la antigüedad por sus propiedades diuréticas y fueron un manjar en las mesas reales del Egipto faraónico y en los banquetes imperiales romanos. En la Edad Media, los monjes en los monasterios europeos los cultivaban con esmero, considerándolos un remedio para el cuerpo y el alma. Esta receta moderna en freidora de aire resalta su textura crujiente y sabor delicado.

Secretos de los Ingredientes

Pimienta negra

Pimienta negra

Conocida como el 'oro negro' de la antigüedad, la pimienta era tan valiosa que servía como moneda y tributo. En la Edad Media, los mercaderes venecianos controlaban el comercio de la pimienta, y los granos a menudo se contaban individualmente. Se dice que cuando Alarico, rey de los visigodos, exigió un tributo a Roma, incluyó 3.000 libras de pimienta.

Sal marina

Sal marina

La sal marina, extraída de las aguas oceánicas por evaporación, fue uno de los bienes más preciados de la antigüedad, utilizada tanto como alimento como moneda de cambio. En la antigua Roma, los soldados eran pagados con sal, de donde proviene la palabra 'salario'. Los caminos de la sal conectaron civilizaciones enteras, y en la Edad Media, la sal era tan valiosa que se llamaba 'oro blanco'.

Ajo

Ajo

Originario de Asia Central, el ajo ya era conocido en el antiguo Egipto, donde se daba a los esclavos para aumentar su fuerza. En la antigua Grecia, los atletas lo consumían antes de las competiciones, y en Roma, los legionarios lo consideraban esencial para el coraje. En la Edad Media, se usaba para ahuyentar vampiros y la peste.

Aceite de oliva

Aceite de oliva

Originario de la cuenca mediterránea, el aceite de oliva ya se producía en la antigua Creta hace 5.000 años. En la antigua Grecia se consideraba un regalo de Atenea y se usaba en lámparas, cosméticos y ceremonias religiosas. Los romanos lo extendieron por todo el imperio y en la Edad Media los monasterios preservaron la tradición de su producción.

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