Palitos de Halloumi en Freidora de Aire con Yogur y Melaza de Granada

Palitos de Halloumi en Freidora de Aire con Yogur y Melaza de Granada

Crujientes palitos de queso halloumi cocinados en freidora de aire, servidos con yogur griego y melaza de granada. Un aperitivo rápido y sabroso.

Tiempo: 20 min4 servingsDificultad: Fácil180°CAperitivos

Pasos

  1. 1

    Corte el halloumi por la mitad a lo largo, luego en palitos. Séquelos bien con toallas de papel.

  2. 2

    En un tazón pequeño, mezcle la harina, el orégano, el ajo en polvo y la pimienta. Reboce cada palito en la mezcla, sacudiendo el exceso.

  3. 3

    Precaliente la freidora de aire a 180°C (350°F).

  4. 4

    Coloque los palitos en una sola capa en la cesta. Cocine durante 10-12 minutos, volteándolos a la mitad, hasta que estén dorados y crujientes.

  5. 5

    Sirva inmediatamente con yogur griego y un hilo de melaza de granada para mojar.

Lista de la compra

450g queso halloumi, 2 cucharadas harina de trigo, 1/2 cucharadita orégano seco, 1/4 cucharadita ajo en polvo, 1/4 cucharadita pimienta negra, 100g yogur griego, melaza de granada

Historia de la receta

El halloumi se originó en Chipre durante el período medieval, donde los pastores descubrieron que la leche de oveja y cabra cuajada en odres de cordero producía un queso que no se derretía al freírlo. Este queso se convirtió en un alimento básico en la cocina chipriota, a menudo servido como meze. La tradición de servirlo con yogur y melaza de granada refleja la influencia de la cocina de Oriente Medio en la isla.

Secretos de los Ingredientes

Pimienta negra

Pimienta negra

Conocida como el 'oro negro' de la antigüedad, la pimienta era tan valiosa que servía como moneda y tributo. En la Edad Media, los mercaderes venecianos controlaban el comercio de la pimienta, y los granos a menudo se contaban individualmente. Se dice que cuando Alarico, rey de los visigodos, exigió un tributo a Roma, incluyó 3.000 libras de pimienta.

Ajo

Ajo

Originario de Asia Central, el ajo ya era conocido en el antiguo Egipto, donde se daba a los esclavos para aumentar su fuerza. En la antigua Grecia, los atletas lo consumían antes de las competiciones, y en Roma, los legionarios lo consideraban esencial para el coraje. En la Edad Media, se usaba para ahuyentar vampiros y la peste.

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