Donuts esponjosos en Air Fryer con glaseado de vainilla

Donuts esponjosos en Air Fryer con glaseado de vainilla

Deliciosos donuts caseros hechos con masa de biscuit, cocinados en la freidora de aire y cubiertos con un glaseado dulce de vainilla. Rápidos y fáciles de preparar.

Tiempo: 11 min8 servingsDificultad: Fácil180°CPostre

Pasos

  1. 1

    Rocía la cesta de la Air Fryer con aceite de uva en spray.

  2. 2

    Coloca los biscuit sobre una superficie de trabajo. Usa un cortador redondo pequeño para sacar el centro de cada biscuit, creando formas de donut.

  3. 3

    Coloca 4 donuts en la cesta de la Air Fryer (o los que quepan). Añade los agujeros restantes en los espacios libres.

  4. 4

    Cocina a 180°C (360°F) durante 4 minutos. Dales la vuelta con cuidado y cocina otros 4 minutos.

  5. 5

    Saca los donuts con cuidado y déjalos enfriar. Repite con el resto de los biscuit.

  6. 6

    Mientras tanto, mezcla en un bol pequeño el azúcar glas, el extracto de vainilla y el agua (o crema/suero) hasta obtener un glaseado homogéneo y brillante.

  7. 7

    Moja cada donut y cada agujero en el glaseado, luego decora con sprinkles de colores si lo deseas. Sirve inmediatamente.

Lista de la compra

Paquete de galletas Pillsbury Grands, spray de aceite de semillas de uva, azúcar glass, extracto de vainilla, agua, crema agria o suero de mantequilla, confites

Historia de la receta

Los donuts tienen su origen en los Países Bajos, donde se conocían como 'oliebollen' (bolas de aceite) y se preparaban para celebraciones. Los inmigrantes holandeses llevaron esta tradición a Estados Unidos, donde evolucionó hasta convertirse en el donut moderno. La versión con glaseado de vainilla se popularizó en el siglo XX en las cafeterías americanas.

Secretos de los Ingredientes

Vainilla

Vainilla

La vainilla, originaria de México, fue descubierta por los conquistadores españoles que la llevaron a Europa en el siglo XVI. En la cultura azteca, la vainilla se usaba para aromatizar una bebida real a base de cacao. Durante siglos, la polinización manual fue un secreto bien guardado, y no fue hasta 1841 que un esclavo de 12 años en la isla de Reunión descubrió el método que permitió el cultivo a gran escala.

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