Cerezas amarena caseras – receta tradicional italiana

Cerezas amarena caseras – receta tradicional italiana

Deliciosas cerezas agridulces en almíbar, perfumadas con extracto de almendras amargas. Un postre clásico italiano que se conserva durante meses.

Tiempo: 4320 min10 servingsDificultad: MedioPostre

Pasos

  1. 1

    Lava bien las cerezas y retira los tallos. Deshuesa las cerezas con un deshuesador.

  2. 2

    En una cacerola, calienta el agua con el azúcar a fuego medio hasta que el azúcar se disuelva por completo. Agrega el jugo de limón y deja hervir suavemente durante 5 minutos.

  3. 3

    Vierte el almíbar caliente sobre las cerezas deshuesadas. Deja enfriar y luego refrigera.

  4. 4

    Durante los siguientes 6 días, cada día: saca las cerezas con una espumadera, hierve el almíbar 2-3 minutos, vuelve a poner las cerezas en el almíbar y deja enfriar completamente antes de refrigerar nuevamente.

  5. 5

    En el día 3 o 4, mezcla el extracto de almendras amargas en el almíbar.

  6. 6

    Después de 6 días, coloca las cerezas en frascos esterilizados y cúbrelas con el almíbar caliente.

  7. 7

    Sella los frascos herméticamente. Guárdalos en un lugar oscuro durante meses, o en el refrigerador durante 3-4 semanas después de abrir.

Lista de la compra

500 g de guindas ácidas, 400 g de azúcar blanco, 200 ml de agua, extracto de almendra amarga, limón

Historia de la receta

En el corazón de Italia, en las colinas soleadas de Emilia-Romaña, las cerezas amarena se han recolectado durante siglos. Esta receta conserva la esencia de un postre real. Se dice que en la corte del Duque de Módena, estas cerezas agridulces, perfumadas con almendras amargas, se servían en copas de cristal como símbolo de refinamiento. La tradición de conservar frutas en almíbar se remonta a la época romana, pero la versión con almendras amargas es una especialidad regional que ha perdurado hasta hoy.

Secretos de los Ingredientes

Limón

Limón

El limón es un antiguo híbrido entre cidra y naranja amarga, probablemente originario del norte de India o China. En la Edad Media, los limones eran tan valiosos que se regalaban a los reyes. Dato curioso: durante la fiebre del oro, los marineros británicos recibían limones para prevenir el escorbuto, lo que les valió el apodo de 'limey'.

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