Patatas Hasselback en Freidora de Aire con Parmesano, Romero y Trufa

Patatas Hasselback en Freidora de Aire con Parmesano, Romero y Trufa

Patatas crujientes por fuera y tiernas por dentro, cortadas en abanico y rellenas con una mezcla de parmesano, romero y aceite de trufa, cocinadas en freidora de aire.

Tiempo: 30 min2 servingsDificultad: Fácil180°CVarios

Pasos

  1. 1

    Precalienta la freidora de aire a 180°C.

  2. 2

    Lava y seca las patatas. Con un cuchillo afilado, haz cortes finos y cercanos (cada 2-3 mm), sin cortar completamente la base de la patata. Puedes colocar palillos o cucharas de madera al lado para evitar cortar del todo.

  3. 3

    En un bol pequeño, mezcla el parmesano rallado, el romero picado, el aceite de trufa, el aceite de oliva, la sal y la pimienta.

  4. 4

    Abre ligeramente las rodajas de la patata en abanico e introduce un poco de la mezcla de parmesano entre cada corte.

  5. 5

    Coloca las patatas en la cesta de la freidora en una sola capa, sin superponerlas. Cocina a 180°C durante 25 minutos, hasta que estén doradas y crujientes.

  6. 6

    Sirve inmediatamente, espolvoreadas con parmesano extra y romero fresco, si lo deseas.

Lista de la compra

Patata grande, aceite de oliva virgen extra, ajo, queso parmesano rallado, romero fresco, aceite de trufa, sal, pimienta negra

Historia de la receta

En el siglo XVIII, el chef sueco Hasselback creó este ingenioso corte para permitir que la papa absorbiera los sabores como una telaraña dorada. En las cortes reales de Europa, las papas eran consideradas un lujo exótico, y la adición de trufa y parmesano transformó este plato en una exquisitez. Hoy en día, las patatas Hasselback son un clásico de la cocina sueca, apreciadas por su textura crujiente y su presentación elegante.

Secretos de los Ingredientes

Pimienta negra

Pimienta negra

Conocida como el 'oro negro' de la antigüedad, la pimienta era tan valiosa que servía como moneda y tributo. En la Edad Media, los mercaderes venecianos controlaban el comercio de la pimienta, y los granos a menudo se contaban individualmente. Se dice que cuando Alarico, rey de los visigodos, exigió un tributo a Roma, incluyó 3.000 libras de pimienta.

Sal marina

Sal marina

La sal marina, extraída de las aguas oceánicas por evaporación, fue uno de los bienes más preciados de la antigüedad, utilizada tanto como alimento como moneda de cambio. En la antigua Roma, los soldados eran pagados con sal, de donde proviene la palabra 'salario'. Los caminos de la sal conectaron civilizaciones enteras, y en la Edad Media, la sal era tan valiosa que se llamaba 'oro blanco'.

Romero

Romero

En la antigua Roma, el romero era un símbolo de recuerdo y fidelidad, usado en coronas nupciales y ritos funerarios. La leyenda dice que la diosa Venus, al emerger de las olas del mar, creó el romero.

Aceite de oliva

Aceite de oliva

Originario de la cuenca mediterránea, el aceite de oliva ya se producía en la antigua Creta hace 5.000 años. En la antigua Grecia se consideraba un regalo de Atenea y se usaba en lámparas, cosméticos y ceremonias religiosas. Los romanos lo extendieron por todo el imperio y en la Edad Media los monasterios preservaron la tradición de su producción.

Papa

Papa

Aunque hoy parece indispensable en la mesa, la papa fue vista con recelo en Europa durante mucho tiempo. Llegada de los Andes en el siglo XVI, fue considerada una planta diabólica, incluso venenosa, debido a sus hojas y frutos tóxicos. No fue hasta el siglo XVIII, gracias a promotores como Antoine-Augustin Parmentier, que la papa se convirtió en un alimento básico, salvando a Europa del hambre.

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