Patatas fritas crujientes en Air Fryer – Receta Saludable

Patatas fritas crujientes en Air Fryer – Receta Saludable

Patatas fritas crujientes y doradas hechas en air fryer, con menos aceite que la fritura tradicional.

Tiempo: 55 min2 servingsDificultad: Fácil200°CVerduras

Pasos

  1. 1

    Corte las patatas en bastones finos (forma de patatas fritas).

  2. 2

    Remoje los bastones en agua fría durante 30 minutos para eliminar el exceso de almidón, luego escúrralos y séquelos completamente con un paño de cocina.

  3. 3

    Precaliente la air fryer a 200°C (400°F).

  4. 4

    Mezcle los bastones de patata con el aceite de oliva y la sal hasta que estén uniformemente cubiertos.

  5. 5

    Colóquelos en una sola capa en la cesta de la air fryer y cocine durante 20-25 minutos, agitando la cesta a la mitad del tiempo para que se doren uniformemente.

Lista de la compra

Patatas (4 medianas), Sal, Aceite de oliva (2 cucharadas)

Historia de la receta

La patata, originaria de los Andes, llegó a Europa en el siglo XVI y se extendió rápidamente. En España, las patatas fritas se popularizaron en el siglo XIX, y hoy esta versión al aire caliente ofrece una alternativa más ligera.

Secretos de los Ingredientes

Sal marina

Sal marina

La sal marina, extraída de las aguas oceánicas por evaporación, fue uno de los bienes más preciados de la antigüedad, utilizada tanto como alimento como moneda de cambio. En la antigua Roma, los soldados eran pagados con sal, de donde proviene la palabra 'salario'. Los caminos de la sal conectaron civilizaciones enteras, y en la Edad Media, la sal era tan valiosa que se llamaba 'oro blanco'.

Aceite de oliva

Aceite de oliva

Originario de la cuenca mediterránea, el aceite de oliva ya se producía en la antigua Creta hace 5.000 años. En la antigua Grecia se consideraba un regalo de Atenea y se usaba en lámparas, cosméticos y ceremonias religiosas. Los romanos lo extendieron por todo el imperio y en la Edad Media los monasterios preservaron la tradición de su producción.

Papa

Papa

Aunque hoy parece indispensable en la mesa, la papa fue vista con recelo en Europa durante mucho tiempo. Llegada de los Andes en el siglo XVI, fue considerada una planta diabólica, incluso venenosa, debido a sus hojas y frutos tóxicos. No fue hasta el siglo XVIII, gracias a promotores como Antoine-Augustin Parmentier, que la papa se convirtió en un alimento básico, salvando a Europa del hambre.

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