Patata asada en freidora de aire - Piel crujiente, interior esponjoso

Patata asada en freidora de aire - Piel crujiente, interior esponjoso

Una patata grande asada en la freidora de aire, con la piel crujiente y el interior suave y esponjoso.

Tiempo: 45 min1 servingsDificultad: Fácil200°CVerduras

Pasos

  1. 1

    Lava bien la patata y sécala con un paño. Pinchala varias veces con un tenedor.

  2. 2

    Unta la patata con aceite de oliva y espolvorea sal por toda la superficie.

  3. 3

    Coloca la patata en la cesta de la freidora de aire y cocina a 200°C durante 35-45 minutos.

  4. 4

    Verifica si está cocida pinchándola con un cuchillo; debe estar suave por dentro.

  5. 5

    Corta la patata por la mitad y sirve con mantequilla, crema agria o tus toppings favoritos.

Lista de la compra

Patata grande, aceite de oliva, sal

Historia de la receta

La patata asada tiene sus orígenes en los Andes, donde se cultivaba hace más de 7,000 años. Los conquistadores españoles la llevaron a Europa en el siglo XVI, y desde entonces se ha convertido en un alimento básico en muchas culturas. En el Reino Unido, la patata asada con piel crujiente es un plato tradicional de domingo, a menudo acompañada de carne asada y verduras.

Secretos de los Ingredientes

Sal marina

Sal marina

La sal marina, extraída de las aguas oceánicas por evaporación, fue uno de los bienes más preciados de la antigüedad, utilizada tanto como alimento como moneda de cambio. En la antigua Roma, los soldados eran pagados con sal, de donde proviene la palabra 'salario'. Los caminos de la sal conectaron civilizaciones enteras, y en la Edad Media, la sal era tan valiosa que se llamaba 'oro blanco'.

Aceite de oliva

Aceite de oliva

Originario de la cuenca mediterránea, el aceite de oliva ya se producía en la antigua Creta hace 5.000 años. En la antigua Grecia se consideraba un regalo de Atenea y se usaba en lámparas, cosméticos y ceremonias religiosas. Los romanos lo extendieron por todo el imperio y en la Edad Media los monasterios preservaron la tradición de su producción.

Papa

Papa

Aunque hoy parece indispensable en la mesa, la papa fue vista con recelo en Europa durante mucho tiempo. Llegada de los Andes en el siglo XVI, fue considerada una planta diabólica, incluso venenosa, debido a sus hojas y frutos tóxicos. No fue hasta el siglo XVIII, gracias a promotores como Antoine-Augustin Parmentier, que la papa se convirtió en un alimento básico, salvando a Europa del hambre.

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