Gajos de patatas rojas en freidora de aire – Crujientes y ahumados

Gajos de patatas rojas en freidora de aire – Crujientes y ahumados

Patatas rojas cortadas en gajos, sazonadas con especias ahumadas y cocinadas en freidora de aire hasta quedar crujientes por fuera y tiernas por dentro.

Tiempo: 25 min2 servingsDificultad: Medio200°CVerduras

Pasos

  1. 1

    Lava bien las patatas rojas y córtalas en cuartos (gajos) de tamaño uniforme. Colócalas en un bol grande.

  2. 2

    Añade a las patatas el aceite de oliva, el pimentón ahumado, la cebolla en polvo, el ajo en polvo, el tomillo, la sal y la pimienta. Mezcla bien hasta que todos los trozos estén cubiertos uniformemente.

  3. 3

    Transfiere las patatas a la cesta de la freidora de aire y cocínalas a 200°C durante unos 20 minutos. Agita la cesta de vez en cuando para que se doren de manera uniforme.

  4. 4

    Opcionalmente, espolvorea un poco de sal gruesa por encima antes de servir para un extra de textura y sabor.

Lista de la compra

Papas rojas, aceite de oliva, pimentón ahumado, cebolla en polvo, ajo en polvo, tomillo, sal, pimienta

Historia de la receta

Originarias de los Andes peruanos, las patatas fueron llevadas a Europa en el siglo XVI. Esta receta se inspira en las técnicas de ahumado tradicionales de la cocina española, donde el pimentón ahumado es un ingrediente clave. La freidora de aire ofrece una versión moderna y saludable de las patatas asadas.

Secretos de los Ingredientes

Pimienta negra

Pimienta negra

Conocida como el 'oro negro' de la antigüedad, la pimienta era tan valiosa que servía como moneda y tributo. En la Edad Media, los mercaderes venecianos controlaban el comercio de la pimienta, y los granos a menudo se contaban individualmente. Se dice que cuando Alarico, rey de los visigodos, exigió un tributo a Roma, incluyó 3.000 libras de pimienta.

Sal marina

Sal marina

La sal marina, extraída de las aguas oceánicas por evaporación, fue uno de los bienes más preciados de la antigüedad, utilizada tanto como alimento como moneda de cambio. En la antigua Roma, los soldados eran pagados con sal, de donde proviene la palabra 'salario'. Los caminos de la sal conectaron civilizaciones enteras, y en la Edad Media, la sal era tan valiosa que se llamaba 'oro blanco'.

Tomillo

Tomillo

En la antigua Roma, el tomillo se quemaba en los templos para purificar el aire y ahuyentar a los malos espíritus, y los soldados romanos lo añadían a sus baños para fortalecer su coraje. En la Edad Media, las damas nobles bordaban tomillo en las bufandas de los caballeros como símbolo de valentía. Los antiguos griegos lo usaban en baños y templos, y su nombre deriva del griego 'thymos', que significa 'coraje'.

Pimentón

Pimentón

El pimentón, una especia emblemática traída a Europa por Cristóbal Colón desde el Nuevo Mundo. Aunque asociada con la cocina húngara, sus orígenes están en América Central, donde era usado por los aztecas.

Ajo

Ajo

Originario de Asia Central, el ajo ya era conocido en el antiguo Egipto, donde se daba a los esclavos para aumentar su fuerza. En la antigua Grecia, los atletas lo consumían antes de las competiciones, y en Roma, los legionarios lo consideraban esencial para el coraje. En la Edad Media, se usaba para ahuyentar vampiros y la peste.

Cebolla

Cebolla

Probablemente originaria de Asia Central u Occidental, la cebolla se cultivaba en el antiguo Egipto, donde se consideraba un símbolo de eternidad y se colocaba en las tumbas. En la antigua Grecia, los atletas la comían para equilibrar la sangre, y en Roma era un alimento básico para los soldados. En la Edad Media, se creía que protegía contra las flechas y la peste.

Aceite de oliva

Aceite de oliva

Originario de la cuenca mediterránea, el aceite de oliva ya se producía en la antigua Creta hace 5.000 años. En la antigua Grecia se consideraba un regalo de Atenea y se usaba en lámparas, cosméticos y ceremonias religiosas. Los romanos lo extendieron por todo el imperio y en la Edad Media los monasterios preservaron la tradición de su producción.

Papa

Papa

Aunque hoy parece indispensable en la mesa, la papa fue vista con recelo en Europa durante mucho tiempo. Llegada de los Andes en el siglo XVI, fue considerada una planta diabólica, incluso venenosa, debido a sus hojas y frutos tóxicos. No fue hasta el siglo XVIII, gracias a promotores como Antoine-Augustin Parmentier, que la papa se convirtió en un alimento básico, salvando a Europa del hambre.

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