Filete de res perfecto en Air Fryer (Entrecot o Lomo) – Receta rápida

Filete de res perfecto en Air Fryer (Entrecot o Lomo) – Receta rápida

Jugoso filete de res cocinado en air fryer, con corteza dorada y centro tierno. Ideal para entrecot o lomo.

Tiempo: 60 min4 servingsDificultad: Medio190°CTernera

Pasos

  1. 1

    Seca bien el filete con toallas de papel. Unta toda la superficie con aceite de oliva, luego sazona generosamente con sal, pimienta y, opcionalmente, ajo en polvo, romero y tomillo.

  2. 2

    Precalienta la air fryer a 190°C (375°F) durante 3-5 minutos.

  3. 3

    Coloca el filete en la cesta de la air fryer con la grasa hacia arriba, asegurándote de que no toque las paredes. Cocina 18-22 minutos por cada 450 g (aproximadamente 45-55 minutos para 1 kg), volteándolo a la mitad del tiempo.

  4. 4

    Verifica la temperatura interna con un termómetro para carne: 49-52°C (120-125°F) para término rojo, 54-57°C (130-135°F) para medio rojo, o 60-63°C (140-145°F) para bien cocido. Ajusta el tiempo de cocción si es necesario.

  5. 5

    Saca el filete de la air fryer, cúbrelo ligeramente con papel aluminio y déjalo reposar 10-15 minutos antes de rebanarlo.

Lista de la compra

Carne de res para asar (900g-1.4 kg), aceite de oliva (2-3 cucharadas), sal, pimienta negra molida, ajo en polvo, cebolla en polvo, romero seco, tomillo seco, mostaza de Dijon o salsa Worcestershire

Historia de la receta

El filete de res ha sido un plato emblemático en la cocina europea desde la Edad Media, cuando los asados se cocinaban en grandes chimeneas. En el siglo XIX, la técnica de sellar la carne para conservar jugos se perfeccionó en Francia. Hoy, la air fryer ofrece una versión moderna y rápida de esta tradición.

Secretos de los Ingredientes

Pimienta negra

Pimienta negra

Conocida como el 'oro negro' de la antigüedad, la pimienta era tan valiosa que servía como moneda y tributo. En la Edad Media, los mercaderes venecianos controlaban el comercio de la pimienta, y los granos a menudo se contaban individualmente. Se dice que cuando Alarico, rey de los visigodos, exigió un tributo a Roma, incluyó 3.000 libras de pimienta.

Sal marina

Sal marina

La sal marina, extraída de las aguas oceánicas por evaporación, fue uno de los bienes más preciados de la antigüedad, utilizada tanto como alimento como moneda de cambio. En la antigua Roma, los soldados eran pagados con sal, de donde proviene la palabra 'salario'. Los caminos de la sal conectaron civilizaciones enteras, y en la Edad Media, la sal era tan valiosa que se llamaba 'oro blanco'.

Tomillo

Tomillo

En la antigua Roma, el tomillo se quemaba en los templos para purificar el aire y ahuyentar a los malos espíritus, y los soldados romanos lo añadían a sus baños para fortalecer su coraje. En la Edad Media, las damas nobles bordaban tomillo en las bufandas de los caballeros como símbolo de valentía. Los antiguos griegos lo usaban en baños y templos, y su nombre deriva del griego 'thymos', que significa 'coraje'.

Romero

Romero

En la antigua Roma, el romero era un símbolo de recuerdo y fidelidad, usado en coronas nupciales y ritos funerarios. La leyenda dice que la diosa Venus, al emerger de las olas del mar, creó el romero.

Ajo

Ajo

Originario de Asia Central, el ajo ya era conocido en el antiguo Egipto, donde se daba a los esclavos para aumentar su fuerza. En la antigua Grecia, los atletas lo consumían antes de las competiciones, y en Roma, los legionarios lo consideraban esencial para el coraje. En la Edad Media, se usaba para ahuyentar vampiros y la peste.

Cebolla

Cebolla

Probablemente originaria de Asia Central u Occidental, la cebolla se cultivaba en el antiguo Egipto, donde se consideraba un símbolo de eternidad y se colocaba en las tumbas. En la antigua Grecia, los atletas la comían para equilibrar la sangre, y en Roma era un alimento básico para los soldados. En la Edad Media, se creía que protegía contra las flechas y la peste.

Aceite de oliva

Aceite de oliva

Originario de la cuenca mediterránea, el aceite de oliva ya se producía en la antigua Creta hace 5.000 años. En la antigua Grecia se consideraba un regalo de Atenea y se usaba en lámparas, cosméticos y ceremonias religiosas. Los romanos lo extendieron por todo el imperio y en la Edad Media los monasterios preservaron la tradición de su producción.

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