Camarones crujientes con coco en Air Fryer

Camarones crujientes con coco en Air Fryer

Deliciosos camarones empanizados con coco y Panko, cocinados en air fryer para una textura crujiente sin exceso de aceite.

Tiempo: 25 min2 servingsDificultad: Medio190°CPescado

Pasos

  1. 1

    Precalienta ambas zonas de la air fryer a 190°C.

  2. 2

    En tazones separados, bate los huevos y mezcla el coco rallado con el pan rallado Panko, la sal y la pimienta.

  3. 3

    Sumerge cada camarón primero en huevo, luego reboza bien en la mezcla de coco y pan.

  4. 4

    Coloca los camarones en una sola capa en las cestas de la air fryer y cocina durante 8-10 minutos, volteándolos a la mitad del tiempo.

  5. 5

    Sirve calientes, acompañados de salsa de chili dulce.

Lista de la compra

Camarones grandes, coco rallado, pan rallado panko, huevos, sal, pimienta negra, salsa de chili dulce

Historia de la receta

En las cocinas reales del sudeste asiático, los camarones se freían en aceite de coco y se servían como manjar en banquetes imperiales. La leyenda cuenta que los pescadores tailandeses descubrieron accidentalmente esta combinación crujiente cuando el coco caía en los recipientes con camarones. Hoy, la air fryer moderna transforma esta receta clásica en una opción más ligera.

Secretos de los Ingredientes

Pimienta negra

Pimienta negra

Conocida como el 'oro negro' de la antigüedad, la pimienta era tan valiosa que servía como moneda y tributo. En la Edad Media, los mercaderes venecianos controlaban el comercio de la pimienta, y los granos a menudo se contaban individualmente. Se dice que cuando Alarico, rey de los visigodos, exigió un tributo a Roma, incluyó 3.000 libras de pimienta.

Sal marina

Sal marina

La sal marina, extraída de las aguas oceánicas por evaporación, fue uno de los bienes más preciados de la antigüedad, utilizada tanto como alimento como moneda de cambio. En la antigua Roma, los soldados eran pagados con sal, de donde proviene la palabra 'salario'. Los caminos de la sal conectaron civilizaciones enteras, y en la Edad Media, la sal era tan valiosa que se llamaba 'oro blanco'.

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