Brócoli y patatas crujientes en freidora de aire con crema de queso vegana

Brócoli y patatas crujientes en freidora de aire con crema de queso vegana

Una guarnición saludable y crujiente, perfecta para acompañar cualquier plato principal.

Tiempo: 25 min2 servingsDificultad: Fácil190°CVerduras

Pasos

  1. 1

    Lava bien el brócoli y las patatas. Pela las patatas y córtalas en rodajas gruesas de máximo 0,5 cm. Separa el brócoli en floretes pequeños.

  2. 2

    Precalienta la freidora de aire a 190°C durante 5-10 minutos.

  3. 3

    En un bol grande, mezcla las rodajas de patata y los floretes de brócoli con aceite de oliva, orégano, pimienta y sal, hasta que estén bien cubiertos.

  4. 4

    Transfiere la mezcla a la cesta de la freidora de aire y cocina a 190°C durante 10 minutos.

  5. 5

    El brócoli se cocina más rápido que las patatas. Si quieres las patatas extra crujientes, déjalas en la freidora 5 minutos más, sacando el brócoli si es necesario.

  6. 6

    Sirve caliente, con un cubo de crema de queso vegana y, si lo deseas, un poco de jugo de limón.

Lista de la compra

Brócoli, patatas pequeñas, aceite de oliva, orégano seco, pimienta negra, queso crema vegano, sal, limón (opcional)

Historia de la receta

El brócoli y las patatas son ingredientes básicos en muchas cocinas del mundo. Esta receta se inspira en la cocina mediterránea, donde las verduras asadas son un plato tradicional. La combinación de brócoli y patatas en freidora de aire es una versión moderna y saludable de las clásicas verduras asadas al horno.

Secretos de los Ingredientes

Pimienta negra

Pimienta negra

Conocida como el 'oro negro' de la antigüedad, la pimienta era tan valiosa que servía como moneda y tributo. En la Edad Media, los mercaderes venecianos controlaban el comercio de la pimienta, y los granos a menudo se contaban individualmente. Se dice que cuando Alarico, rey de los visigodos, exigió un tributo a Roma, incluyó 3.000 libras de pimienta.

Sal marina

Sal marina

La sal marina, extraída de las aguas oceánicas por evaporación, fue uno de los bienes más preciados de la antigüedad, utilizada tanto como alimento como moneda de cambio. En la antigua Roma, los soldados eran pagados con sal, de donde proviene la palabra 'salario'. Los caminos de la sal conectaron civilizaciones enteras, y en la Edad Media, la sal era tan valiosa que se llamaba 'oro blanco'.

Aceite de oliva

Aceite de oliva

Originario de la cuenca mediterránea, el aceite de oliva ya se producía en la antigua Creta hace 5.000 años. En la antigua Grecia se consideraba un regalo de Atenea y se usaba en lámparas, cosméticos y ceremonias religiosas. Los romanos lo extendieron por todo el imperio y en la Edad Media los monasterios preservaron la tradición de su producción.

Papa

Papa

Aunque hoy parece indispensable en la mesa, la papa fue vista con recelo en Europa durante mucho tiempo. Llegada de los Andes en el siglo XVI, fue considerada una planta diabólica, incluso venenosa, debido a sus hojas y frutos tóxicos. No fue hasta el siglo XVIII, gracias a promotores como Antoine-Augustin Parmentier, que la papa se convirtió en un alimento básico, salvando a Europa del hambre.

Limón

Limón

El limón es un antiguo híbrido entre cidra y naranja amarga, probablemente originario del norte de India o China. En la Edad Media, los limones eran tan valiosos que se regalaban a los reyes. Dato curioso: durante la fiebre del oro, los marineros británicos recibían limones para prevenir el escorbuto, lo que les valió el apodo de 'limey'.

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